Hemeroteca :: 01/06/2009
EXPLORANDO EL MUNDO

Por el doctor Francisco Holgado

Lago Batán, Templo Pura Ulun Danu
Es difícil reflejar en el transcurso de unos párrafos el cúmulo de sensaciones que te invaden cuando te dejas atrapar por el tantas veces apodado “el último paraíso”.

A pesar del avance depredador del turista occidental, el embrujo de esta isla permanece oculto, casi como queriéndose esconder de sí mismo, o quizá como defensa a terminar perdiendo esa identidad que le diferencia del resto del mundo.

Bali, el auténtico, permanece refugiado en el interior, escondido en sí mismo, entre infinitos campos de arroz y a la inmensa sombra de los volcanes que le han gestado y en los que habitan un sinfín de espíritus que conviven con los habitantes de la isla y a los que protegen en todos los quehaceres cotidianos.

Imbricada en un laberinto de miles de islas que conforman el archipiélago de Indonesia y con una superficie de 5.579 Kms. cuadrados y una población que ronda los cuatro millones de habitantes.

Su suelo, emergido de las entrañas de la tierra no deja de ser un gran productor de arroz, algodón, tabaco, añil, especias y fruta.

Su riqueza se complementa en el arte de la orfebrería, pintura, tallas de piedra y madera en el que son maestros y sobre todo en la estampación de telas cuyo máximo exponente es el batik del que se sirven como indumentaria cotidiana y les identifica como pueblo.

Su peculiar estilo de vida, como me comentaba Swastica, un afable guía que conocí en mi primer viaje y que aun me honra con su amistad, es fruto de la influencia amalgamada de múltiples y ancestrales culturas; desde la indú originaria, a la china, persa y japonesa, y a las que sin ningún pudor se ha acoplado la cultura occidental, ejercida desde 1597, al principio como escala obligada en sus rutas comerciales hacia oriente por holandeses y portugueses y hoy en día azuzado por un devastador turismo que tiene en ella una cita obligada.

En esa fecha un bergantín holandés, recaló en Bali con el fin de aprovisionarse de víveres y agua dulce. Sus tripulantes quedaron tan extasiados ante el inesperado paraíso que su capitán tardó dos años en volver a reunirlos, para poder hacerse a la mar de nuevo; y eso que parece ser no llegó a encontrar a todos.

Ceremonia del Agradecimiento en Cekak

Ritual de la Purificación TIRTA EMPUL


Me imagino a unos marinos, cuyo mérito solía ser el haber sido condenados a galeras con el fin de redimir sus culpas ante la sociedad. Con meses de navegación, sin otro horizonte que el mar, en un instante cambien el tacto bajo sus pies de una madera fría y resbaladiza, por la calidez de unas aguas turquesas y una arena tan fina que asemeja al talco.

De repente esa sensación de libertad al amparo de unos vientos abiertos al océano y gobernados por la Rosa de los Vientos (estamos en el hemisferio Sur), y sin embargo encerrada, protegida entre los inmensos brazos de sus volcanes .

Si a esta primera impresión le añadimos una exuberante vegetación, envidiablemente encerrada entre los inmensos brazos de de sus volcanes adormecidos.

Virgen, no solo en su naturaleza, sino también en sus gentes, en sus procesiones y ancestrales ritos, en sus mujeres de senos desnudos y apretados batiks alrededor de las caderas mientras transportan sobre la cabeza ofrendas multicolores,…….

Yo también me habría quedado.

Aún hoy en día conserva todo ese embrujo, aunque irremisiblemente debemos ir a buscarlo al interior de la isla, donde el turista ocasional no se asoma, pues su auténtica vida permanece latente en los cientos de pueblos repartidos en el inmenso mosaico de arrozales y terrazas de cultivo de las que hacen su medio de subsistencia.

Pescador y barca típica

El fin de la jornada


Bien es cierto que a esa economía tradicional se le ha ido sumando a lo largo de los últimos veinte años la capacidad que tienen los balineses de saber expresarse artísticamente , proliferando pueblos enteros dedicados a la talla de piedra y de madera, a la confección de telas estampadas , a la orfebrería y pintura en la que son verdaderos maestros.

Estos pueblos, todavía construidos según las normas heredadas de sus antepasados, a base de muros de piedra y techados con madera, bambú y paja, se mimetizan entre murmullos de vegetación y de agua que camina entre bosques y quebradas.

Me resultó asombroso la primera vez que descubrí que las casas no tenían puerta, aunque un dintel tallado y adornado delimitaba claramente la entrada a las mismas. Me explicaron que, están siempre abiertas, como en una perpetua invitación al caminante, en una constante bienvenida. No existían ni el robo ni la violación de la intimidad. Es su forma natural de coexistir.

Cuando vayáis, probad a entrar. Seréis bienvenidos. No rechacéis las frutas que os ofrecerán. Es su forma de agasajaros.

Preguntar a cualquiera donde hay una ceremonia, (siempre hay alguna). Una boda, una ofrenda a cualquier deidad local; aunque las mas intensas y coloristas son las cremaciones, en las que participan todo el pueblo y el paso a la pubertad , donde se tallan los dientes para estar más atractiva y conseguir más fácilmente un muchacho para casarse.

Seguramente todo esto tiene que ver con sus creencias religiosas, herederas de un sincretismo basado en el animismo brahmánico, han reducido el número de castas a tres. Las han dotado de los beneficios aportados por las demás religiones y, desterrando de ellas cualquier forma de pena o castigo, han conseguido una religión única en el mundo que la mayoría practica, resistiéndose al empuje inmisericorde del Islam, presente como ley en el resto del país.



De hecho te confiesan con orgullo que su isla pertenece a los dioses que viven repartidos por sus montañas y que ellos son exclusivamente los guardianes.

En Bali acaba Asia. Hoy existe otra civilización herida, violada una y otra vez por comerciantes sin escrúpulos, políticos, promotores y… turistas .

Casi no se habla de ese Bali oculto entre las montañas, en el que solo las viejas campesinas muestran aún con inocencia sus pechos desnudos.

Pero Bali también está ahí, en sus complejos occidentalizados, en las interminables playas de Kuta, Sanur, o la exclusiva Legian. Templos otrora seguros para su desove anual, acudían allí las tortugas gigantes (llegué a tener una en casa, cuando se permitía su comercio y de la que conservo su maravilloso caparazón). Hoy son el invernadero de miles de turistas en busca del Sol. Los hoteles han invadido su espacio natural. Desde los sencillos “logmen” locales que aún perviven, a los monstruos que te ofrecen el gusto más exquisito y refinado del globo.Las tiendas de recuerdos, ropas, bisutería o “antigüedades”. Lo invaden todo. Junto a ellos los cientos de restaurantes te obsequian todos los productos y sabores con el fin de que no te sientas extraño.


Por cierto en Kuta y Samur existen dos restaurantes españoles que son, sin ánimo patrio un referente en toda la isla, no solo entre los turistas sino incluso cita de los políticos locales a la caída de la tarde. Si viajáis allí llevadle a Juan, el dueño, un poco de sobrasada, es lo único que añora de su Mallorca natal. Y eso que ya lleva más de treinta años allí. El restaurante se llama “el torito” y lo conocen en toda la isla.

Mi consejo en voz baja es que le pidáis una tortilla de Charli. Aunque está prohibida, porque se cocina con unos hongos autóctonos y que después te da mucha risa, en ocasiones se estira y te la hace.



RECOMENDACIONES:

• Clima: Se encuentra a 8 º del Ecuador , por lo que el clima es de lo más benigno todo el año. La estación seca va de abril a octubre. Por tanto levar ropa ligerita y de algodón y tambien escasa porque alli cargaréis para la vuelta y os faltará maleta.
• Vacunas: Innecesarias.
• Moneda: No hace falta cambiar. En todos los lugares te aceptan el euro y el dólar. Es más, en los centros turísticos, a los extranjeros no les aceptan la moneda local.
• Tema de compras: De todo, pero fundamentalmente artesanía, como hemos visto en el artículo y últimamente imitaciones muy bien realizadas.

Me encantan los cuadros Naïf desarrollados por los artistas locales y únicos en el mundo.